Calefacción

La pregunta de muchos personas a la hora de plantearse instalar un sistema de calefacción, es cuál o qué sistema es el de menor consumo para así pagar menos, es decir, tener una buena calefacción con el menor coste posible en consumo y mantenimiento.

Si nos paramos a pensar, la calefacción independientemente del sistema elegido, es la que aporta el calor en la cantidad necesaria para mantener una temperatura deseada, en función de las pérdidas de calor que tenga el local a calefactar.

Esa cantidad necesaria de calor, medida en kWh, indistintamente del tipo de  energía o del sistema de calefacción, dependerá de las características constructivas del local o estancia, como aislamientos de cierres exteriores, tipos de ventanas y acristalamientos, orientación, zona climática, renovaciones de aire, etc., y en cada caso nos dará un consumo anual en kWh.

En el caso de viviendas unifamiliares, son mucho más importantes estas condiciones de aislamientos y cierres, ya que estos últimos suelen ser en su mayoría exteriores, y por tanto con una mayor diferencia de temperatura y una mayor superficie de transmisión del calor al exterior, lo que conlleva unas mayores pérdidas y por tanto mayor consumo.

En el caso de pisos en planta, dependerá también de lo mismo. Las pérdidas serán menores en la mayoría de los casos por tener medianeras con otras viviendas o locales, y por tanto una menor exposición al exterior y menor salto térmico, salvo los casos de viviendas bajo cubierta, que si tendrán mayor pérdida y por tanto mayor consumo que una planta intermedia.

Por todo esto y en principio, si las pérdidas de calor son iguales porque las condiciones constructivas son las mismas, el consumo de energía o kWh sería el mismo con cualquier tipo de calefacción, salvo diferencias de rendimientos de los propios equipos calefactires; por tanto la decisión del sistema a elegir dependerá de varios puntos a considerar.

¿Qué debemos hacer entonces para pagar menos?

  • Aislar la vivienda lo mejor posible, para reducir las pérdidas de calor.
  • Tener un sistema de calefacción que ofrezca el máximo rendimiento.
  • Disponer de sistemas de gestión y control de funcionamiento y temperaturas de forma individualizada por estancias.
  • Elegir un sistema de que utilice una energía barata, analizando precios y no basándose en conceptos prefijados.
  • Que los costes de mantenimiento y revisiones sean los mínimos y más económicos posibles.
  • El aislamiento en muchos casos poco se puede hacer en muros exteriores, dependerá de los años de la vivienda y de las exigencias normativas de la época de construcción, pero se pueden mejorar las ventanas y acristalamiento, lo que supone una parte muy importante, así como sellar posibles fugas por cajas de persianas y puertas.
  • Los distintos sistemas de calefacción actuales pueden ser muy superiores en rendimiento y control a los “antiguos”, ya que si se trata de calderas, pueden ser de condensación con un rendimiento del cien por cien, eliminando ese sobrecoste en el consumo entre el 20% y el 30% de pérdidas que tienen las anteriores. La diferencia de coste inicial para su instalación es fácilmente amortizable por el ahorro en consumo, mayoritariamente con instalaciones de uso habitual.
  • El control de la temperatura por estancias, merece la pena pagar un poco más a la hora de la instalación de la calefacción, o de su implantación en instalaciones ya realizadas al conseguir un ahorro de energía importante.

A la hora de elegir una energía, tendremos que mirar de qué servicio de suministro de las mismas disponemos y cual nos interesa más por costes, haciendo un análisis de los distintos precios reales, y no basándonos en comentarios o ideas preconcebidas.

En cuanto a los mantenimientos y revisiones, varía mucho entre distintos sistemas, tanto en costes como en periodos de tiempo, con lo cual es un valor a tener muy en cuenta y pensar en el antes de tomar una decisión.

Como opinión personal y después de analizar y comparar diversos sistemas de calefacción, y teniendo en cuenta no solo el ahorro energético si no el económico, porque son cosas muy distintas, la conclusión es que en función del tipo de vivienda o local y el uso a que esté destinado, casi siempre la mejor opción es un sistema de calefacción donde la energía sea electricidad; subrayando estos conceptos.

  • Necesidades del local o vivienda en función de su uso.
  • Tipo de calefacción o sistema a utilizar.
  • Tipo de tarifa y/o mercado en que se pueda contratar.

Con estas tres condiciones es muy fácil conseguir un ahorro importante en comparación con otros sistemas, además de eliminar instalaciones engorrosas, complejas, con riesgo de fugas, controles de seguridad,  o mantenimientos de servicio o limpieza caros.

Al igual que los sistemas eléctricos pueden ser los más baratos, también pueden llegar a ser los más caros, si la elección del sistema de calefacción, la tarifa y el tipo de mercado no son los adecuados.

Como ejemplo y aunque con matices o posibles variantes, la bomba de calor bien sea con geotermia, aerotermia, o sistema aire/aire, es el sistema más adecuado y barato para viviendas unifamiliares, grandes locales o edificios que necesiten una gran aportación de calor. Mientras que para pisos, viviendas individuales, o locales  con una superficie no muy grande (inferiores a 150 m2), la mejor solución serían los acumuladores de calor, en la relación costes y consumo; sobre todo los de última generación que disponen de controles y gestión electrónica para una óptima carga según necesidades del momento y de cada estancia.

El sistema de emisión de calor para el mejor aprovechamiento de la bomba de calor, sería suelo radiante, fancoils, o radiadores de baja temperatura.

En instalaciones existentes que disponen de radiadores convencionales, se está instalando también para sustituir a calderas con un coste energético elevado, consiguiendo ahorros importantes (entre el 40% y 50%) aunque no tan elevados como con los otros sistemas.

El ahorro depende del tipo de emisor de calefacción (*):

  • Suelo radiente:
    hasta el 60%
  • Radiadores media temperatura:
    hasta el 50%
  • Radiadores alta temperatura:
    hasta el 40%

* Ahorro frente a un sistema convencional de radiadores con caldera de gasoil.

Este ahorro puede mejorarse económicamente si se contrata la tarifa DHA, ya que la mayor parte del consumo, como es lógico al funcionar las 24 h del día, se realizará en las horas más frías del día, que coinciden mayoritariamente con las horas “Valle” o baratas de la tarifa.

Para casos de segundas viviendas y en función de su uso y tipo, lo aconsejable sería un sistema directo de calefacción con funcionamiento puntual, como emisores eléctricos directos, o mejor la combinación de bomba de calor tipo aire/aire en la zona día y emisores directos en la zona noche.

Todos estos casos tienen la posibilidad de contratación en mercado regulado con menos de 10 kw de potencia a contratar, y tarifa con discriminación horaria de dos periodos o 2.0DHA, circunstancias de contratación habituales en este tipo de instalaciones.

Habitualmente, cada técnico/a o especialista en uno o varios sistemas concretos de calefacción habla de los mismos como los mejores y más eficientes del mercado, y tiene sentido porque es lo que vende o instala, pero también porque es lo que mejor conoce y en algunos casos desconoce las características o rendimientos de otros sistemas.

La afirmación anterior de que los sistemas más económicos en consumo son sistemas que utilizan electricidad como energía, viene dada por los siguientes motivos.

Bomba de calor, geotermia, aerotermia o aire/aire.

B. Calor

Estos sistemas aunque con diferencias entre ellos, son capaces de conseguir con un consumo pequeño de electricidad unas prestaciones y un rendimiento muy alto, siendo el único sistema de calefacción que con el consumo de 1 kWh, aporta entre 4 y 6 kWh dependiendo de si es geotermia o aerotermia o las características de rendimiento de cada modelo.

screenshot.2Sistema tipo Split Mural (aire / aire)

Esto hace que comparándolo con otros sistemas pueda consumir hasta un 75% menos. Si miramos sobre un ejemplo práctico, para una vivienda con un consumo anual de 20.000 kWh con cualquier otro sistema, con la bomba de calor se quedaría entre 5000 y 7000 kWh anuales, lógicamente aunque haya diferencia de costes en la energía, siempre será mucho más económica la bomba de calor.

A la hora de elegir entre geotermia y aerotermia, será cuestión de analizar costes de instalación y rendimiento, ya que la primera da un mayor rendimiento y también tiene un mayor coste de instalación y mantenimiento, lo que supone que igual para amortizar la diferencia se necesitan varios años.

Ejemplo para el consumo de 20.000 kWh anuales de una vivienda tipo.

Si consideramos que con la geotermia se consigue un rendimiento o COP de 6, el consumo sería de 3.333 kWh anuales, que al precio medio de 0.10 € kWh (tarifa 2.0DHA y mercado regulado), tendría un coste anual de 333 €.

Para el caso de la aerotermia y considerando un rendimiento o COP de 4, el consumo sería de 5.000 kWh anuales, y considerando el mismo precio de la energía 0.10 € kwh, al disponer de la misma tarifa, el coste sería de 500 € anuales.

Por otro lado, los costes de instalación de la geotermia son superiores, con lo que si la diferencia de costes está sobre los 8.000 / 10.000 €, la diferencia del consumo anual tardará más de 40 años en amortizarse.

Para estos casos y desde mi punto de vista es más viable o recomendable la instalación de la aerotermia, sobre todo en zonas climáticas no extremadamente frías, ya que sería muy difícil o imposible amortizar la diferencia de coste de la instalación de la geotermia.

Para casos de viviendas tipo de 90 m2, habituales en pisos, e incluso menores para apartamentos, el consumo medio anual está referenciado a 5.000 kWh, pudiendo variar por los diversos motivos expuestos al principio; pero la variación se daría con cualquier sistema.

Para este caso existen varios sistemas utilizados habitualmente dependiendo de las posibilidades de suministro de cada tipo de energía, gasóleo, propano, gas natural, sistemas eléctricos como calderas, radiadores directos o acumuladores de calor. Los dos primeros utilizados generalmente como sistema comunitario, los demás como sistemas individuales dentro de la comunidad, aunque en esta cuenten todo el vecindario con el mismo sistema.

Varios.png

(Calderas de gas de condensación, Acumuladores híbridos con gestión electrónica, Radiadores/Emisores con gestión electrónica.)

Con este consumo anual de 5.000 kWh, el coste de instalación de la bomba de calor sería mucho más alto que el resto de sistemas, con lo que sería difícil su amortización, pudiendo contemplar en este caso el sistema aire/aire para la zona día y cubrir la zona noche con sistemas eléctricos directos o de acumulación, dependiendo del tipo de uso.

Para una vivienda habitual de uso diario, si queremos mantener un confort mínimo, los sistemas más económicos y de costes anuales parecidos son el gas natural y los acumuladores de calor, siendo estos últimos un poco más baratos al no necesitar mantenimientos ni revisiones de ningún tipo, cuando se utiliza gas es obligatorio por normativa.

La instalación de acumuladores de calor lleva implícita la contratación de la tarifa con discriminación horaria tipo 2.0DHA para menos de 10 kW, lo que implica que el resto de consumos de la vivienda también se aprovechará de la misma, consiguiendo por tanto un ahorro mayor general respecto a la misma vivienda con gas. Si consideramos todos los costes de consumo, contratos de potencia o fijos mes para el gas, revisiones y mantenimientos, la diferencia anual puede suponer un ahorro en torno a 200 €, para un coste total general incluyendo calefacción, agua caliente sanitaria, electrodomésticos e iluminación, con un coste entre los 1000 € y los 1200 € anuales, a favor del sistema eléctrico con acumuladores.

Siendo además los costes de instalación, entre un 30% y un 50% más económicos para el caso de los acumuladores; con lo que puede llegar a suponer 10 años gratis de calefacción.

Los costes anuales para la misma vivienda pero equipada con calefacción eléctrica directa y con la tarifa 2.0DHA, pueden suponer un incremento de 300 € anuales comparando con el sistema de acumuladores de calor, y superior a 600 € anuales si la tarifa es la denominada General o 2.0A.

Mayor diferencia aún, pudiendo llegar a 900 € anuales, con la calefacción directa, tarifa 2.0A y mercado libre.

Coste anual estimado vivienda tipo (todo incluido).

Reclamación

  • Acumuladores y tarifa 2.0DHA en mercado regulado: 1000 / 1200 €
  • Gas Natural mercado regulado: 1200 / 1400 €
  • Radiadores directos, 2.0DHA y mercado regulado: 1300 / 1500 €
  • Radiadores directos, 2.0A y mercado regulado: 1600 / 1800 €
  • Radiadores directos, 2.0A y mercado libre: 1900 / 2100 €

Ejemplo en mercado regulado

Costes Anuales para viviendas con todo elécrico, calefacción , agua caliente y electrodoméstico e iluminación.

Costes Anuales 8000 kWh

Costes Anuales 10000 kWh

Se da la circunstancia de que con el cambio de Tarifa Nocturna a la Discriminación Horaria, fueron muchos los usuarios engañados con la creencia que desaparecía la tarifa, y les vendieron sistemas mal denominados de “bajo consumo”, (condición que no tiene ningún sistema, y que solo se le podría aplicar a la bomba de calor), sustituyendo el sistema instalado por otro en teoría mejor y cambiando de tarifa a la 2.0A, ya que la denominada hasta el momento Tarifa Nocturna desaparecía (no puedes cambiarte de algo que no existe); como resultado de lo anterior se incrementó el coste entre 600 € y 900 € anuales. Después de realizar el cambio y encontrarse con la realidad de los costes, la reacción fue programar unas horas muy reducidas el funcionamiento de la calefacción para pagar lo mismo que antes, resultado: menos calefacción al mismo o mayor coste. Algo parecido sucedió a los que se cambiaron al gas natural.

Todo esto se complica económicamente mucho más, ya que al incrementarse los costes, todos tratamos de buscar solución para abaratarlos, y lo más fácil es buscar ofertas. Éstas solo se dan en el mercado libre, con descuentos en principio interesantes, pero que al no estar basados en los precios que se tienen en factura, si no sobre los que ellos ofrecen, se acaba pagando mucho más.

Los costes para una vivienda con acumuladores de calor con un consumo anual medio de 5000 kWh, con la tarifa 2.0DHA en mercado regulado y con el precio medio de los últimos tres años (0.057177 € kWh), es de 285.89 € netos anuales, y de 363.61 € con impuestos incluidos.

Ejemplo comparativo entre sistemas y tarifas:

Coste Anual Emisor-Acumulador

Todos estos consumos o costes comentados, se pueden reducir introduciendo mejoras en instalaciones existentes o equipando las nuevas con sistemas de gestión y control más eficientes, además de instalar equipos que mejoren el rendimiento como pueden ser las calderas de condensación. Es importante también ajustar la demanda de temperatura a valores razonables, el incremento de la misma en un grado, pasados los 21 ºC, incrementa los costes entre un 5% y un 7% según los datos aportados por los estudios realizados por los organismos oficiales competentes.

control.png

El poder rebajar la temperatura en dos o tres grados en las horas en que no se necesite un confort general, como las horas que se esté fuera de casa o las horas de la noche en que se duerma, también ayuda a rebajar los costes, aunque desde mi punto de vista y comparando resultados de diversas instalaciones, el apagar la calefacción durante periodos horarios prolongados no hace que se ahorre, ya que la energía que no se consume en ese momento, la tendremos que consumir posteriormente para recuperar el nivel de temperatura de confort. Es mejor un nivel lineal de temperatura constante que tener picos de mínimos y máximos. El mantenimiento de la inercia térmica del conjunto de la vivienda hace que se ahorre comparativamente con los sistemas todo / nada.

La regulación normal en una vivienda tipo, sería la de mantener una temperatura de confort por el día y ahorro por la noche en las zonas día de la vivienda, y de confort por las noches y ahorro por el día en los dormitorios; los niveles de confort y ahorro también pueden ser diferentes según las zonas, 20 ºC / 21 ºC para el confort de la zona día, pudiendo pasar a 18 ºC / 19 ºC en los dormitorios para el msimo concepto, y rabajando en cada caso entre 2 ºC y 3º C para la temperatura de ahorro respecto a la del confort en ambos casos.

En todos los sistemas de calefacción se innova constantemente para conseguir ser más eficientes a la hora del consumo y del control del sistema e igualmente ocurre con los acumuladores de calor. Existen sistemas actualmente en el mercado que poco o nada tienen que ver con los sistemas de hace 25 o 30 años. Pueden estar gestionados electrónicamente para controlar la carga y descarga en función de la temperatura elegida para distintas horas del día, y de las perdidas de calor de cada estancia en función del frío exterior. En base a todo esto, siempre se consumirá justo lo necesario, pudiendo llegar a estar apagados si no se necesita aportación alguna de calor. La diferencia respecto a los antiguos acumuladores puede alcanzar una mejora del rendimiento y por tanto de ahorro del 25% al 30%.

La mejor opción para segundas viviendas o locales de uso puntual, es calefactarlas con sistemas de rápido calentamiento, que puedan hacer una aportación puntual en la estancia necesaria y en el momento que se vaya a ocupar, más bien sistemas individuales. Para este caso no son aconsejables los acumuladores de calor, pero sí los radiadores directos o una caldera de gas, que aunque consuman un poco más, al ser de uso corto y puntual el incremento no es elevado, pero el rendimiento es más efectivo.

Actualmente está en auge la posibilidad de instalación de sistemas que utilizan pellets o biomasa para generar calor. Se pueden utilizar también con este sistema calderas eficientes para conseguir un mayor rendimiento, teniendo en cuenta además que el precio de la energía utilizada varía en función del tipo de pellets o biomasa y de su poder calorífico en cada caso.

Me parece una energía muy aprovechable donde hay grandes consumos como en edificios públicos, colegios, piscinas climatizadas, etc., puede que en viviendas unifamiliares, a pesar de tener un coste muy superior a la bomba de calor y un mantenimiento y limpieza constante. Lo que no se entiende es que se estén utilizando en pisos tipo, donde desde una estufa de pellets colocada en el salón, se garantiza cubrir la calefacción de toda la casa. Esto es prácticamente imposible, ni con este ni con ningún otro sistema; además de la limpieza constante que exige.

A modo de resumen, cabe resaltar que en muchos casos la elección del sistema de calefacción conduce a error al no conocer suficientemente el sistema o no plantearse su forma de utilización y desconocer las posibilidades de contratación y los precios reales de la energía. También influye el grado de contaminación de los distintos sistemas, y la consideración de renovables o no. Cada vez la gente está más concienciada en reducir la contaminación, pero los criterios son diferentes según el punto de vista del organismo oficial competente en cada caso. No puede ser que un sistema sea considerado renovable o no contaminante funcionando con electricidad, como la bomba de calor o el coche eléctrico, y a los que están subvencionando los distintos gobiernos, pero por el contrario la calefacción eléctrica no tenga esa consideración consumiendo la misma energía y de la misma producción.

Casi siempre están los intereses económicos detrás de este tipo de promociones de sistemas, tanto a nivel empresarial como a nivel institucional a favor de lo que interese vender en ese momento, siendo el usuario el que termina pagando las consecuencias económicas.

Dos ejemplos prácticos:

  • La compañía comercializadora de gas y electricidad que ofrece a sus clientes que tienen un termo eléctrico, la sustitución por un calentador de gas, aunque ello implique un coste mensual superior. Con solo el coste del fijo del gas pueden pagar el consumo de electricidad para el termo eléctrico.
  • La sustitución de otros sistemas por pellets o biomasa, ya que esto supone la limpieza de montes y creación de empleos, aunque el coste para el usuario sea más caro, pero vende políticamente.

De cualquier forma todos los sistemas son viables y salvo casos de consumos excesivos, lo más normal es mejorar lo ya existente, y antes de cambiar de sistema analizar si compensa el ahorro con la amortización. Existen muchos casos en los que se gastó mucho dinero en realizar varios cambios, y con la inversión o inversiones realizadas podría pagar la calefacción toda la vida con el sistema existente en principio.

Como anécdota comentar que en todos mis años de experiencia no conocí a nadie que supiera lo que realmente le costaba la calefacción anual, incluso usuarios que estaban mirando de cambiar de sistema y al analizar las facturas los costes de calefacción estaban entre los 140 € y los 350 € anuales con impuestos incluidos, y sobre 20 ºC de temperatura las  24 horas todo el invierno.

Un ejemplo fácil para conocer el consumo de calefacción  anual, es sumar las facturas de invierno por un lado y las de verano por otro, si a las del invierno le restamos las del verano, tendremos una idea próxima a los costes de calefacción, tanto en kWh como en coste económico.

Consumos Anuais Narón

Como se puede ver en el consumo de esta vivienda, un piso de 95 m2 en la costa norte de Galicia, analizamos los consumos por la facturación recibida, por un lado los consumos en kWh en punta y valle con el total anual, y por otro el correspondiente importe en € de la factura con el total anual. Se puede distinguir claramente además de por la fecha, por los kWh consumidos y el importe de la factura, cuales corresponden al periodo de invierno y cuales a los del verano, operación que se realiza en la parte inferior y donde da el resultado del consumo anual en kWh y €.

Los consumos anuales totales están entre los 6798 kwh del periodo 2012/2013 y los 4769 kWh del 2015/2016. Este contraste se debe principalmente a la calefacción en base a las diferencias de temperatura exterior y al cambio de aparatos (acumuladores de calor) con el control electrónico. Como se puede comprobar en el concepto económico nunca alcanza el importe anual los 1000 €.

Si diferenciamos el coste de calefacción entre consumo de verano e invierno, vemos que el año más caro fueron 283 € y al más barato 98 € anuales. Estas valores se dan por la existencia de inviernos más fríos o templados, además del precio de la energía, que en mercado regulado se abarata con la lluvia y el viento. Entonces, si añadimos que los inviernos lluviosos son más templados, se consume menos calefacción y se abaratan los precios, resultando un importe anual muy inferior.

En el periodo 2015/2016 se puede ver que tras la colocación del contador con telegestión, la facturación pasó de ser bimestral a mensual, de ahí la facturación diferenciada.

Como se puede comprobar por los consumos en kWh anuales resultantes, en esta vivienda es muy inferior a los 5000 kWh habituales, debido al alto grado de aislamiento , y a que todas las viviendas disponen del mismo sistema de calefacción y se complementan en la transmisión de calor entre ellas.

Dispone de cinco acumuladores de calor de última generación (Ecombi) además de termo eléctrico de 200 l, y un elevado equipamiento en electrodomésticos, como cocina, horno, lavaplatos, secadora, etc., normalmente habitada por 2 / 3 personas, (casi nunca los fines de semana).

Actualmente, con la lectura telemática por horas, se puede ver el consumo hora a hora y día a día de cualquier vivienda.

Ejemplo diferenciador de meses más o menos fríos o con calefacción y sin ella.

*Color rojo para consumos por encima de 500 Wh, verde entre 200 Wh y 500 Wh y azul para menos de 200 Wh.

Consumo horario Enero 2017.png

Consumo horario Marzo 2017.png

Consumo horario Mayo 2017.png

Como se puede ver en este último mes, el consumo del termo eléctrico programado entre 04 h y 08 h, normalmente es suficiente con  un funcionamiento entre 2 h y 3 h, lo que puede variar considerablemente en función del número de usuarios, además de los usos y costumbres como la utilización de la bañera o la ducha, lavaplatos o fregadero, etc.

En resumen, antes de decidirse por un sistema en concreto, analice todos los aspectos de los distintos sistemas que podría instalar en función del tipo de local, necesidades de funcionamiento, rendimientos, costes fijos necesarios, costes de mantenimiento, además del plan de amortización en relación a la inversión inicial.

 

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